Siempre tú. Siempre los mismos nervios cuando te tengo ante mí. Siempre el torbellino de ideas que sacuden mi cabeza y que sólo tú sabes cómo producirlo; pero a pesar de eso te conozco. Y es que me sé tu cuerpo de cabo a rabo, y no me refiero a tu rabo. No. Me refiero a que conozco hasta la punta del último de tus vellos. De pies a cabeza, joder. No hay noche en la que no haya hecho un escaneo completo de todo lo que me gusta, y lo que no, de ti; pero nunca encuentro nada que me haga salir corriendo. Siempre sale esa sonrisa, esa a la que tú llamas "energía" y que dices necesitar. Pero has de saber que sólo aparece por ti, gracias a ti y porque te tengo conmigo. La que necesita soy yo a ti, tenlo por seguro.
Pata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario