Psssch! Echa el freno de mano. Concéntrate. Libera todos los prejuicios que tienes dentro de esa cabecita loca y reduce el zoom.
Sólo tienes que verlo todo desde fuera, abrir un abanico de posibilidades y no permitir que se te colapse la mente. Ahí es cuando gritas: ¡aquí estoy yo, dispuesta a afrontar y SUPERAR todo lo que se me venga encima!
PAULI

